A puro pique en Carhué (30/03/2007)
Con muchas lagunas y
muy pobladas de pejes, éste es el paraíso
del pescador costero
Hablando de ámbitos palustres bonaerenses, no debe haber un sitio más
rendidor para el pescador de costa que las lagunas de Carhué. Y
especialmente en estos meses del año, donde el agua aún no está tan fría y
el pejerrey no busca aletargarse en el fondo. Otoño y primavera, entonces,
son una invitación a la buena pesca deportiva, a flote, fondo o con
paternoster, en estos espejos chicos en extensión pero de buena
profundidad y oxigenación.
Decidimos en este marzo que agoniza, acompañar a uno de los mejores
organizadores de excursiones en esta zona: Carlos Pesca, de Lugano, quien
quincenalmente organiza visitas a Carhué llevando a sus contingentes a la
laguna que mejor a
nda en ese momento. Así, quien pescó en El Bote dos
semanas atrás, podrá disfrutar de las bondades ícticas del Chajá en una
próxima salida. Y quien completó el cupo fácil con pejerreyes medianos en
El Girasol, podrá despacharse con matungos de kilo en La Manuela. Y eso,
hablando de las conocidas, dado que también hay muchos espejos más que
solo admiten el ingreso a contingentes organizados por un excursionista. Y
allí es donde talla la gestión de quien visita la zona con frecuencia,
organiza grupos de buen comportamiento y va generando su prestigio en el
medio.
En nuestra visita, relevamos un pequeño espejo de no más de tres cuadras
de largo pero unos 4 metros de profundidad. La cosa se había iniciado a
pura esperanza la noche anterior, a las 21, en la casa de pesca del
organizador, sita en Corrales 6292, Lugano. A micro lleno partimos por
Ruta 205 hasta Saladillo, donde paramos para cenar. Luego, continuamos a
Guaminí y desde esta localidad tomamos la ruta a Carhué, donde se efectuó
el desayuno. De allí seguimos con rumbo a Pigüé hasta el desvío de tierra
que nos depositó en el espejo tras sortear 80 km. Una vez en el predio
donde nos abrieron la tranquera, la cosa era esparcirse buscando el lugar
que a uno más le satisficiera en un espejo que perfectamente podía
circunvalarse a pie.
Piques constantes
El resto del relato puede hacerse muy breve dado que bastó tirar línea al
agua para iniciar la fiesta. A flote las boyas traían frecuentes dobletes
y a fondo se daba similar circunstancia. Pique y pique, hasta completar el
cupo en pocas horas. Sugerimos limitarse en las capturas para no hacer
sacrificios innecesarios evitando llevar de más “para regalar”.
El pejerrey en las lagunas de Carhué abunda. Y pese a que se los ve
gordos, tienen hambre, dado que en estas lagunas saladas no hay forrajeras
y la especie practica el canibalismo para subsistir. Durante nuestra
visita, el promedio de capturas osciló entre 25 y 38 cm, llevándose el
trofeo a la pieza mayor un aficionado que cobró un pejerrey de 43 cm.
Párrafo aparte para el organizador, Carlos, quien con una camioneta
recorría la laguna preguntando a sus clientes si necesitaban algo o
informándoles dónde y cómo pescar mejor. Cabe aclarar que estos espejos no
tienen ningún tipo de servicios y hay que llevarse todo, desde el sombra
hasta la vianda o el asado, dado que se permite hacer fuego a la orilla
del espejo.
Sin más, la cosa fue pescar y pescar, a pocos metros de la orilla y en la
modalidad a gusto del pescador. Lo que se dice, un verdadero sueño del
pescador costero que encuentra en Carhué espejos bien poblados con
garantía de pique.
Servicios: Carlos Pesca organiza excursiones quincenales a las lagunas de
Carhué y se pueden hacer reservas al 4604-0821 y 155-963-2380. El precio
de la excursión incluye desayuno, una porción de mojarra, entrada al
pesquero, sorteo de artículos de pesca en el micro y trofeos.